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Magnificat por Colombia



Nuestras sinceras felicitaciones y mejores deseos


Nuestras sinceras felicitaciones y mejores deseos a nuestro nuevo Presidente Abelardo de la Espriella,

Sí, nosotros, como todos los colombianos auténticos, naturalmente nos regocijamos por los resultados de las elecciones.

En su historia reciente, Colombia fue, ha sido y esperamos que vuelva a ser un país católico. Hace setenta años, nuestra población era 95-98 % católica y, por esta razón, era considerada el país más católico del mundo.

No obstante, toda una clase política y un clero progresista – que verdaderamente no representaban a Colombia – colaboraron con el comunismo y la izquierda para ganar terreno gradualmente mediante reformas socialistas, como la Reforma Agraria en la década de 1970. También complacieron al incipiente movimiento de la guerrilla, ayudándolo a crecer en gobiernos sucesivos al darle cada vez más campos de acción.

Por su silencio o su apoyo, la Jerarquía Católica en Colombia colaboró con el comunismo

Muchas veces la Jerarquía Católica toleró y apoyó las mismas tendencias revolucionarias, así como individuos claramente revolucionarios. Permitió que cayeran en el olvido las condenas de los Papas del pasado que excomulgaban a cualquiera que colaborara con el comunismo ateo. Su silencio en la decisiva batalla electoral del presente fue clamoroso y vergonzoso.

En este dramático proceso revolucionario, la complicidad de los medios de comunicación escritos y hablados, así como de las redes sociales, fue y continúa siendo – con muy pocas excepciones – derrotista. En el caos actual, han implementado diversas maniobras estratégicas aprovechando palabras talismánicas para promover el diálogo, la paz, etc.

En efecto, el objetivo claro de quienes han participado en la destrucción gradual de nuestro país es un igualitarismo engañoso y antinatural, que se ha introducido mediante la táctica de utilizar simultáneamente el miedo (la violencia) y la simpatía (el diálogo). Para lograr este objetivo han utilizado palabras como paz, que en sí misma todos desean, especialmente cuando se sufre el asalto de los crímenes y las acciones violentas, que en nuestro caso se han convertido en unas de las mayores del mundo. Por miedo a la violencia, muchas concesiones erróneas fueron hechas por el Pacifismo, es decir, la paz del cinismo. El pensador católico Plinio Corrêa de Oliveira definió admirablemente estas tácticas y conceptos.

La guerrilla colombiana es fuerte debido al apoyo de una clase política izquierdista y de un clero progresista

No sorprende, por tanto, que conocidos órganos de la prensa nacional e internacional, como la cadena alemana DW, consideraran que la alternativa que enfrentaban los colombianos en su elección presidencial era entre «la paz y la línea dura». Ocultan que la llamada paz del gobierno de Gustavo Petro no fue más que una dictadura de puño de hierro que redujo al pueblo a la esclavitud, como ocurrió en China, Cuba y Nicaragua, y como aún continúa ocurriendo en Venezuela; es decir, el pueblo queda completamente sometido.

Es curioso ver cómo la Registraduría [el órgano oficial de escrutinio] insistió en afirmar que los resultados electorales no eran definitivos, cuando en realidad sí lo eran. Tal insistencia no tuvo lugar en las elecciones de 2022 cuando el opositor de Gustavo Petro, Rodolfo Hernández, planteó la sospecha de fraude [a favor de la izquierda] en la primera vuelta de la elección. En aquella ocasión la Registraduría no pidió confirmar los resultados ni realizar un recuento, aunque era bien sabido que más de tres millones de votos habían sido desviados fraudulentamente.

Por el contrario, los resultados actuales son favorables al nuevo presidente, a pesar de los llamados votos de escopeta utilizados para llevar al poder al candidato de Petro. También debemos añadir el hecho de que en cinco municipios donde la guerrilla es fuerte no hubo una sola papeleta favorable al nuevo presidente. El informe publicado por la Registraduría, por lo tanto, merece reconocimiento.

Así, tenemos una gran esperanza en el nuevo gobierno, que ha prometido consagrar nuevamente Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, conducir a Colombia de regreso a su verdadero camino de autenticidad y tradición. Contará con todo el apoyo de quienes eligieron votar por el bien y no por el mal cargado de hechizos y brujería, que también encontró su camino hacia el palacio de gobierno.

Colombia se enorgullece de ser el país con más santuarios marianos en las tres Américas a lo largo y ancho de su territorio. Con estos presupuestos, la buena y sana población colombiana en todos sus cuerpos sociales, especialmente en sus élites perseguidas, ciertamente apoya al nuevo gobierno, mientras que incluso los recursos naturales, los grandes dones de Dios, estarán a su disposición para ser bien utilizados y bien dirigidos.

Felicitaciones, señor Presidente.

     Julio Enrique Hurtado Correa,

     Fundación Plinio Correa de Oliveira


Este artículo fue publicado originalmente por TIA el 25 de junio.
Traducido al español y publicado por TIA Ecuador el 26 de junio de 2026.

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