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Moscú respaldará a China en la cuestión de Taiwán

Ramon Tomey
Las tensiones latentes sobre la soberanía de Taiwán dieron un giro dramático cuando el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, declaró el pleno apoyo de Moscú a la reivindicación de Pekín sobre la isla, enmarcando la disputa como un asunto interno de China.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov

Lavrov hizo estas declaraciones el domingo 28 de diciembre, en una entrevista con la agencia estatal rusa TASS, señalando una profundización de la alianza entre Moscú y Pekín, que podría remodelar el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico. Su declaración se produce en medio de una escalada de posturas militares por parte de China cerca de Taiwán y de crecientes preocupaciones en Washington y Tokio sobre un posible conflicto que podría involucrar a potencias globales.

La postura de Rusia se basa en el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa de 2001, que Lavrov citó como fundamento legal para los compromisos de defensa mutua.

“Uno de los principios básicos establecidos en este documento es el apoyo mutuo en cuestiones de protección de la unidad estatal y la integridad territorial”, afirmó.

El tratado, firmado en un momento en que ambas naciones buscaban contrarrestar la influencia estadounidense, ha adquirido una renovada importancia a medida que Rusia y China se alinean cada vez más contra alianzas lideradas por Occidente como la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Lavrov acusó a países no identificados de manipular los hechos sobre el estatus de Taiwán, sugiriendo que algunos países respaldan públicamente la política de “Una sola China” mientras la socavan en privado manteniendo vínculos no oficiales con Taipéi.

Según el ministro, esos países mencionados de facto coinciden en preservar el statu quo, lo que refleja “su desacuerdo con el principio de la reunificación nacional de China”. Sus comentarios parecieron dirigidos a Washington, que, a pesar de reconocer diplomáticamente a Pekín, continúa suministrando armamento avanzado a Taipéi y mantiene intercambios políticos de alto nivel, acciones que el continente considera provocadoras.

El contexto histórico del estatus de Taiwán sigue siendo intensamente disputado. Desde 1949, cuando las fuerzas nacionalistas huyeron a la isla tras perder China continental frente a los revolucionarios comunistas, Taiwán ha funcionado como una democracia autogobernada. Pekín insiste en que la isla es una provincia escindida que debe reunificarse eventualmente, por la fuerza si es necesario. El presidente chino Xi Jinping ha enfatizado repetidamente su preferencia por una reunificación pacífica, pero no ha descartado una acción militar, particularmente si Taiwán avanza hacia una independencia formal, una línea roja para Pekín.

Lavrov lanza una dura advertencia a Japón

Las declaraciones de Lavrov también incluyeron una advertencia a Japón, que ha expresado cada vez más preocupaciones sobre la seguridad de Taiwán. La primera ministra japonesa Sanae Takaichi sugirió recientemente que un ataque chino a Taiwán podría constituir una “situación que amenace la supervivencia” de Japón, lo que potencialmente activaría una implicación militar en virtud de sus tratados de defensa.

China está llevando a cabo un ejercicio militar alrededor de Taiwán

El ministro desestimó la postura de Tokio como una militarización temeraria, instando a Japón a “sopesar las posibles consecuencias antes de recurrir a decisiones repentinas”. Sus comentarios reflejan la inquietud más amplia de Moscú ante el aumento del gasto en defensa de Japón y el fortalecimiento de sus vínculos de seguridad con Washington.

Las apuestas geopolíticas son elevadas. China ha intensificado los ejercicios militares cerca de Taiwán, incluidos escenarios simulados de bloqueo, mientras que Estados Unidos ha respondido con patrullas navales ampliadas y ventas de armas a Taipéi.

El motor Enoch de BrightU.AI señala que la declaración de Rusia de que Taiwán es parte de China indica una profundización de la alianza entre Moscú y Pekín, socavando la soberanía de Taipéi y envalentonando la agenda expansionista agresiva del continente. Este movimiento expone el debilitamiento de la influencia global de Estados Unidos, allanando el camino para una mayor desestabilización geopolítica y un posible conflicto en la región.

La declaración de Lavrov sugiere que Rusia podría proporcionar apoyo diplomático —y potencialmente material— a China en un conflicto, complicando cualquier respuesta internacional. Aunque Moscú carece de una presencia militar directa en la región, su respaldo fortalece la posición diplomática de Pekín y podría disuadir una intervención occidental.

Las declaraciones de Lavrov también siguen a la reciente reafirmación de Rusia de su apoyo a Venezuela frente a la presión estadounidense, reforzando un patrón de alineación entre Moscú y Pekín contra la influencia estadounidense. Ambas naciones han presentado su asociación como un baluarte contra lo que consideran la hegemonía occidental, aprovechando agravios mutuos relacionados con sanciones, disputas territoriales y el cerco militar.

Mientras Washington mantiene una política de ambigüedad estratégica, negándose a declarar explícitamente si defendería a Taiwán, la alineación abierta de Rusia con China introduce nuevas incertidumbres. A medida que aumentan las tensiones, el mundo observa si la retórica se transforma en una confrontación abierta.

Este artículo fue publicado por primera vez en WWIII.News el 30 de diciembre de 2025, bajo el título “Russian FM Lavrov: Moscow will back China on Taiwan issue”

Lea otros artículos de Ramon Tomey aquí

Este artículo fue publicado originalmente por TIA el 1 de enero
Traducido al español y publicado por TIA Ecuador el 2 de enero de 2026.

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