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‘Non in Commotione Dominus’
Dios no se encuentra en la agitación

Plinio Corrêa de Oliveira


Es de noche. Se puede percibir la absoluta quietud que habita en la oscuridad captada por la fotografía. En una atmósfera como ésta, el alma se siente invitada a reflexionar. Todas las circunstancias de la vida cotidiana – grandes o pequeñas, agradables, fastidiosas o incluso dolorosas – desaparecen. Solo consigo mismo, el hombre puede trascender todo esto y entrar en el ámbito interior del recogimiento, la reflexión y el estudio.

Es una felicidad austera y tranquila. En una palabra, es la verdadera felicidad.

En nuestra fotografía esta felicidad se percibe vívidamente.

En ella hay tres luces encendidas. La menos importante es la que propiamente merece el nombre de luz: la vela. Su reflejo sobre el libro constituye la segunda luz resplandeciente de la fotografía. Se tiene la impresión de que los pensamientos contenidos en el texto se han vuelto luminosos.

La luz de la vela y el reflejo en el libro iluminan el rostro, y así vemos la tercera y más auténtica luz, que es la del alma atenta y perspicaz que lee. Analizando este rostro inmerso en la lectura, vemos que está sereno, absorto, feliz.

Ésta es, como hemos dicho, la felicidad del aislamiento y del recogimiento, la felicidad de pensar…

Los amantes de esta felicidad eran frecuentes en el pasado, pero quienes la disfrutan hoy son cada vez más raros.
*

Celebrando una victoria deportiva en un bar de Harlem en la década de 1950

Por el contrario, está creciendo el número de personas que sólo encuentran placer en el ruido, la agitación y las sensaciones «emocionantes».

En Nueva York, en el barrio de Harlem, los aficionados acaban de enterarse de la victoria de su campeón. Entre todos los pueblos y clases sociales de hoy existe una tendencia general a creer que la felicidad consiste en esto…

*
Quienes conocen el placer del recogimiento poseen un precioso requisito previo para la santificación. “O beata solitudo, o sola beatitudo!” [¡Oh bendita soledad, la única bienaventuranza!] decía San Bernardo.

Pero para quienes viven en medio del perpetuo ajetreo y bullicio, para quienes ni conocen ni desean vivir fuera de él, cuánto ruido ahoga la voz de la gracia…

“Non in commotione Dominus”
Dios no se encuentra en la agitación (3 Re 19:11)


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Blason de Charlemagne
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Catolicismo n. 114 - junio de 1960
Publicado el 23 de junio de 2026

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